31 diciembre 2010

30 diciembre 2010

La intención correcta

¿Por qué hacemos las cosas? ¿Qué sentido tienen nuestros actos? El miedo o la avidez pueden estar presentes, pero para que aflore lo mejor de cada ser humano se requiere serenidad y altruismo.

5 experiencias insólitas en la vida cotidiana.

En ocasiones es bueno alterar o incluso invertir los procesos mentales que, con el tiempo, forman patrones de comportamiento que condicionan la intención con la que hacemos las cosas. Hay muchos modos de conseguirlo.
No es preciso viajar a lugares exóticos o ingerir sustancias psicodélicas para contemplar la realidad con otros ojos. Puede bastar con cambiar por un momento de actitud.


*Escuchar el silencio. Necesitamos del silencio para poder relajarnos y pensar con claridad, pues el ruido constante nos aturde y quita energía. Pero el silencio no es solo la ausencia de sonido. Podemos adiestrarnos para ser conscientes de su presencia en medio de las más variadas situaciones, incluso escuchando música.

*Agradecer lo cotidiano. Es común quejarse por cualquier cosa que perturbe nuestra comodidad. Pero no solemos agradecer las muchas cosas que en la casa funcionan debidamente y nos facilitan la vida: la puerta que abre y cierra, la cama que nos acoge cada noche, el agua que nos limpia o el fuego que calienta la comida…

*Amar el espacio. Ser más conscientes de la realidad del espacio es una terapia recomendable y poco conocida. Sin su invisible presencia no habría lugar para nuestro cuerpo, ni los sentidos captarían información, ni habría movimiento. Tanto en plena naturaleza como caminando por la calle podemos apreciar su vibrante vacuidad.

*Alegrarse de la felicidad ajena. Solemos estar pendientes de nuestros propios deseos y nos alegramos cuando las cosas nos van bien. Incluso a veces con mayor placer si otros no logran tener lo que nosotros sí poseemos. Pero es también divertido y reconfortante participar de la alegría de los demás: bonitas risas y sonrisas, niños que juegan…

*Refrescarse en el presente. Recordar el pasado o proyectarse en el futuro suele provocar dolorosas nostalgias o frustración por no tener lo que anhelamos. Pero podemos sentir simplemente el momento presente, sin tensiones, disfrutándolo allí donde estemos y con quienes lo compartamos.

23 diciembre 2010

RECUERDOS DE NIÑEZ EN LA PEÑA III

RECUERDOS PERSONALES

Aquellos niños fuimos creciendo con la paulatina incorporación a todas las casas de los primeros aparatos de radio. El primer receptor que llegó a la mina era propiedad de la empresa y parecido a las emisoras que se ven en las películas de la primera Guerra Mundial. Este aparato se compartía semanalmente por algu­nos de los empleados, aunque los más ingeniosos se construían su radio de galena, curioso invento en el que con unas pocas piezas y unos auriculares se podían sin­tonizar algunas emisoras.

.............Ya con la radio en casa, al salir de la escuela por la tarde todos los niños corríamos a escuchar los programas de aventuras que a esa hora emitían, mientras ordenábamos la colección de cromos que venían en los envoltorios del chocolate "La Colonial". Era tal el afán por completar el álbum que para hacer el intercambio de cromos íbamos andando hasta Nerva para encontrar a los coleccionistas que compartían nuestras mismas inquietudes.

.............Las mismas que nos llevaban a pescar en el Dique de Abajo, afición ésta que ocupaba gran parte de nuestro tiempo a la hora de hacer los aparejos y al que había que sumar el de la búsqueda de la caña en algún huerto o barranco donde las hubiera, mientras que para el corcho valía el del tapón de una botella. Los anzuelos y la tanza teníamos que ir a comprarlos a la tienda de Quintana en Nerva.Una gran novedad fue la construcción de una piscina junto a la Casa de Huéspedes, lo que se hizo en la época en que D. Federico Wilke dirigía la explo­tación. Su uso era privado y restringido a la Dirección, estando rodeada por una valla de tela metálica y con una puerta cerrada por un candado que impedia el acce­so al interior. Pero pronto los niños encontramos la forma de introducirnos por debajo de la alambrada y darnos extraordinarios baños, procurando no ser vistos.
.............Como alternativa a la piscina y de la misma forma clandestina, solíamos utilizar la alberca del huerto de la Casa Dirección. Allí había un hortelano al que teníamos que controlar para que no nos viera. En esta alberca, además de los baños, solíamos hacer competiciones de barcos que nosotros mismos construía­mos. Trozos de cortezas de corcho, de colmenas viejas o de desechos de cualquier otro uso nos servían de materia prima para nuestros proyectos. Le dábamos la forma utilizando como herramienta alguna chaveta vieja de zapatero, que ayudaba a resolver la dificultad que presenta el corcho virgen para su corte. Para la cons­trucción del puente del barco o las chimeneas, usábamos trozos de madera, latas de conserva y los recortes del corcho sobrante que acoplados adecuadamente le daban la forma definitiva y la decoración al gusto de cada uno. Como barandilla usábamos alfileres, que hacían de postes, unidos por hilo de coser a modo de cadena de protección, mientras que un trozo de vela de cera, colocada estratégicamen­te, servia para la iluminación nocturna del barco, que a veces era de guerra y otras de pasajeros, según el gusto del "constructor".

Así pasaba el tiempo, mientras esperábamos la llegada de las fiestas, siempre momentos de encuentro y convivencia de todos los vecinos, que se cele­braban a lo largo del año.
.............Pasado el invierno y el rigor con que en aquella época se vivían la Cuaresma y la Semana Santa, el Domingo de Resurrección lo era también para los que allí vivíamos. La fiesta de este día, popularmente llamado Día del Bollo o Día del Campo, era muy esperado por todos. Transcurría en la finca "Cerca de la Andrea", que se encuentra en las inmediaciones del dique de Campofrío, junto a la carretera y a unos 4 km de la mina por el camino que cruza Portalegre. Un paraje muy apropiado para pasar un día de campo, poblado de grandes encinas que pro­porcionaban buenas sombras para poder cobijarse durante todo el día, protegidos de los rayos del sol. La ladera de un monte, algo empinada y orientada al Sur, colo­reada por multitud de arbustos y flores silvestres de la primavera, invitaba a los excursionistas a pasarlo en grande.


Miguel Vázquez Vázquez

20 diciembre 2010

Derbi minero de raza y entrega

CAMPILLO, C. F.: Manuel David, Fernando Pineda, Liberto, Pinilla, Raúl, Alberto (92’ Basilio), Samuel(36’ Rubén), Juan Antonio, Emilio(79’ Dani Vázquez), Víctor, Javier (75’ Jero).
RIOTINTO BALOMPIE: Álvaro, Sergio (46’ Edu), Quique, David (72’ Chaparro), Marcos (46’ Rubén), Antonio Romero, Jesús Real, Javi (46’ Canini), Ángel Luis, Emilio, Chino
• ARBITRO: Díez García auxiliado en las bandas por Pérez Marín y Fernández García, regular, le fue muy reclamada la anulación de un gol por fuera de juego del local Javier a los 6’. Amonestó con amarilla por el bando local a Liberto (38’), Alberto (53’) y Rubén, este último en dos ocasiones 67’ y 83’por lo que tuvo que abandonar el terreno de juego, y por los visitantes la vieron Antonio Romero (41’), Marcos (43’), Rubén (70’) y Chino la vio por dos veces, 67’ y 84’, jugador que a pesar de ello continuó jugando hasta que el linier de la banda este, recordó al trencilla que debía retirarse por la doble amonestación.
G O L E S : 1 - 0. 27’. Perfecto servicio de Javier que es rematado de cabeza por Emilio.
Incidencias: Buena entrada en el Municipal Francisco Valero Rojas en un día desapacible. Se registró mucha presencia de aficionados visitantes en el graderío.

F. JAVIER SÁNCHEZ RUBIO

CAMPILLO C.F. 1-0 RIOTINTO BALOMPIE.

Derbi minero que nos deparó un fútbol de raza y entrega, resultando el vencedor del mismo el titular del Francisco Valero Rojas, llevando de esta manera su quinta jornada consecutiva sin conocer la derrota.

El encuentro tuvo dos mitades bien diferenciadas, una para cada bando, una primera parte donde los locales supieron hacer valer su superioridad tomando ventaja con el único tanto del encuentro y una segunda en la que los visitantes pusieron cerco al portal de Manuel David pero sin conseguir la buscada igualada en el marcador.

Con el pitido inicial se volvió a recobrar un derbi minero que hacía años que no tenía ocasión y aunque bien es verdad que no hubo mucho fútbol si hay que decir que la entrega de los futbolistas hizo que el respetable mantuviera su sitio en las localidades a pesar de la fría tarde.

Comenzaron muy dinámicos ambos equipos y se fajaron en una ardua lucha por el dominio de la medular, pero conforme pasaron los minutos la veteranía campillera hizo caer la balanza de su parte, tomando así el timón del encuentro y gozando de las mejoras ocasiones de esta primera mitad, por el contrario el cuadro riotinteño se limitó a juntar sus líneas y defender con mucho orden, buscando el contragolpe, hay que destacar el marcaje férreo al que fue sometido el local Juan Antonio por medio del foráneo David.

Esta rapidez de inicio de saldó con quizás la única jugada polémica de esta primera mitad, y fue cuando un servicio de Víctor habilitó a Javier para que muy hábil picara por encima de Álvaro el esférico y lo alojará en las mallas, pero el linier de la banda este tenía el banderín levantado y por tanto el gol no subió al casillero, provocando muchas protestas entre el respetable.

Los de Marmesá tocaban una y otra vez pero un correoso Riotinto no les dejaba ligar jugadas y el dominio en el campo no se hacía latente en el marcador hasta que en el 27’ una jugada por banda izquierda local termina con un preciso centro de Javier que Emilio de un certero cabezazo puso fuera del alcance de Álvaro. Con la llegada del gol el control del encuentro se hizo más latente pero los jugadores tomaron camino de los vestuarios sin volverse a mover el marcador.

La segunda mitad nos deparó otra historia bien distinta, el míster visitante hizo tres cambios al once inicial, cambiando el dibujo táctico de su equipo, cosa que sorprendió a los locales, los cuales cedieron el mando del encuentro y además se encerraron en su parcela sin saber reaccionar a las acometidas riotinteñas. Esto le dio salsa al encuentro ya que trasladó la incertidumbre al graderío y ambas aficiones animaron a su equipo, pero al final este dominio se fue diluyendo y en los últimos instantes la veteranía local hizo que el partido se durmiera aguantando de esta forma la ventaja tomada en la primera parte.

CAMPILLO C.F - RIOTINTO BALOMPIE

16 diciembre 2010

RECUERDOS DE NIÑEZ EN LA PEÑA II

RECUERDOS PERSONALES

Detrás de las vivencias de un niño para el que todo era maravilloso, se esconden las de los mayores, que no precisamente estarían plagadas de juegos y diabluras. Momentos duros se tuvieron que vivir en la zona durante la guerra y la postguerra. La escasez de alimentos, la precaria asistencia sanitaria sin antibióticos y apenas medicinas causó irreparables pérdidas en casi todas las familias.
............. Para los niños y jóvenes que entonces vivíamos en La Peña, como familiarmente la denominábamos y seguimos haciéndolo de adultos, era un rincón perdido, aislado de la civilización, que disfrutábamos como si fuera el único mundo. Pequeño paraíso en el que no había casi nada y nada echábamos de menos, para nosotros era como si estuviésemos viviendo en un Parque Temático que resultaba ser real. Las viviendas estaban tan cerca de las operaciones mineras que no podíamos evitar la tentación de introducirnos por todas partes, ignorantes de los riesgos que corríamos. Entrar en el túnel que llegaba a la corta y bajar hasta el fondo era una de las aventuras que solíamos correr. Acceder a las locomotoras que estaban aparcadas y fuera de servicio era otra de las diabluras más divertidas. Jugábamos a ser el maquinista moviendo las palancas e imitando el sonido de las máquinas. Unos hacían de fogonero, otros de guarda frenos. A los vagones que estaban estacionados en alguna pendiente les soltábamos los frenos y una vez que comenzaban a rodar nos dábamos un paseo hasta que se paraban. En las ocasiones en que éramos descubiertos por los guardas nos tocaba correr. Este tipo de travesuras eran los juegos de los domingos.
Imitar los trabajos que hacían los mayores era otra diversión. Con un enorme derroche de imaginación tratábamos de reproducir todo tipo de máquina o de proceso. Construíamos carrillos de mano con alguna rueda vieja y las maderas de los cajones que recogíamos en las inmediaciones del polvorín. Con latas de conservas vacías reproducíamos los trenes y los camiones. Patines con los que nos deslizábamos por las cuestas y que construíamos con tablas de madera sobre un chasis de ramas de pino al que poníamos las ruedas de "bolillos", rodamientos, desechadas en los talleres.
.............En una ocasión tratamos de reproducir un horno de testación de pirita para obtener azufre, imitando una planta piloto que estaba funcionando. Un bidón viejo era el horno, al que le abrimos las compuertas para la entrada de aire. La tolva de carga era un cubo de los que se usaban en las casas para limpiar, al que le quitamos el fondo y acoplamos en la parte superior. Con la cepa de brezo lo calentábamos y echábamos las piedras de pirita por la tolva. Azufre no salió, pero olor daba.
Y caminábamos continuamente, unas veces para ir al barranco de la estación a buscar adelfas para construir los trabucos y hacer flautas, que lográbamos hacer funcionar, y otras corriendo tras el aro hecho de un alambrón viejo que algún mecánico nos soldaba en el taller y que dirigíamos con el gancho que hacíamos de otro alambre.
Todos los juegos eran pura competición para poner a prueba la habilidad de cada uno y ver quién hacía las cosas mejor y más espectaculares.
.............En invierno hacíamos de una lata, a la que se le practicaban varios taladros en el fondo y se le colocaba un colgante de alambre, lo que denominábamos una "caldera ". El juego, que solíamos hacer de noche, consistía en poner carbón en la lata y prenderle friego, para de inmediato y con rápidos movimientos circulares con el brazo extendido, conseguir que el fuego se avivara extraordinariamente. Tras varias paradas para calentarnos y comparar cuál era la mejor "caldera ", se lanzaban por el aire y podíamos contemplar el efecto que se producía, simulando un cometa.

También jugábamos con el trompo o peonza, haciéndolo girar, "repiar" decíamos, dentro de un círculo marcado en el suelo, para recogerlo con la mano y que continuara girando sobre la palma. Si el trompo caía con la punta hacia arriba la regla era: "púa arriba, lancho encima ". Alguno de los jugadores, con un lancho de piedra en las manos, lo dejaba caer sobre el trompo como penalización a la mala jugada. La mayoría de las veces se partía en dos, pero si resistía, se le indultaba y seguía jugando. Para los trompos que no giraban con fuerza y se paraban antes de recogerlos, el castigo era permanecer en el suelo para que el resto de los jugadores lanzaran los suyos con toda fuerza para pincharlo o romperlo.
A veces viajábamos en las zorrillas, pequeñas vagonetas en forma de plataforma que los operarios del ferrocarril usaban para los trabajos de mantenimiento. Solíamos ir desde la estación a la Tejonera, zona ésta que se encontraba junto a la mina Pepito, donde había una fuente que en épocas de sequía se utilizaba para llevar agua a la panadería, usando la misma zorrilla. El agua se cargaba en las garrafas de cristal, de una arroba, que se usaban para suministrar el vino a ía cooperativa. El problema era el regreso, cuesta arriba y empujando.
.............Y, cómo no, el fútbol, al que jugábamos con pelotas de trapo que servían para jugar en cualquier momento y lugar, aunque también había algunas pelotas de goma que se pinchaban a las primeras de cambio y que reparábamos con un parche de bicicleta, para luego volver a inflarlas con una aguja de inyección del botiquín acoplada a la bomba de una bici. En la Peña de Abajo se solía jugar en el campo de tenis, porque el campo de fútbol nos parecía entonces que estaba demasiado lejos, mientras que en la Peña de Arriba el Paseo era el sitio favorito para los partidos.

Miguel Vázquez Vázquez

13 diciembre 2010

Volamos con el Bádminton

El próximo año "Deporte Ocio Alongarvi" promocionará una nueva disciplina deportiva entre sus actividades para los más jóvenes.

La sexta edición del Gran Premio "Diputación de Huelva" que ha venido celebrándose a lo largo del fin de semana en el Polideportivo las Américas de la capital onubense y que está organizado por la Federación Andaluza en colaboración con el IES La Orden, ha servido para convalidar las horas prácticas de Juez de Línea, que nos faltaban para la homologación federativa del título de monitores de bádminton, mediante nuestra participación en competiciones oficiales, a raíz del curso organizado por el Servicio Deportivo Agrupado (SDA) de la Zona Centro en el pabellón polideportivo de Minas de Riotinto.

FINAL GP BÁDMINTON DE HUELVA


El indonesio afincando en Huelva Hendry Winarto (IES La Orden) e Indra Bagus (CB Alicante) protagonizaron ayer un gran partido a 3 sets lleno de emoción y que fue seguido con un gran interés por los aficionados que acudieron al Polideportivo las Américas. Winarto, con el apoyo de su afición, consiguió ganar un duro partido que duró cerca de una hora por 21-19/22-24/21-19.

El resto de las finales tuvieron un nivel diferente y, aunque en el caso concreto del dobles masculinos se pudo ver en determinados momentos del partido algunas buenas jugadas protagonizadas por los indonesios del Soderinsa Rinconada Stenny Kusuma-Ruben Gordon (ganadores del torneo) e Indra Bagus-Sergio Berenger del CB Alicante, en términos generales todas las finales cumplieron las espectativas y no hubo sorpresas, salvo en el dobles femenino donde las número 2 del RN Laura Molina (Soderinsa Rinconada) y Haidée Ojeda (IES La Orden) se impusieron a las cabezas de serie 1, Noelia Jiménez y Paula Rodríguez (Multicaja Huesca) por 21-16/21-16.

El dobles mixto lo ganaron la pareja formada por Sergio Llopis-Yoana Martínez (Torrejón-Saglas-Multicaja Huesca) a Vicent Martínez-Sandra Chirlaque (Pitius-Xátiva) por 21-11/21-14.
Por último en individual femenino Laura Molina consiguió la victoria ante Sandra Chirlaque por 21-17/21-17.

09 diciembre 2010

Crecer con los cuentos

Escuchar un buen cuento, además de ser divertido, es un modo indirecto de descubrir la ambivalencia de los sentimientos y de reconocer las actitudes y los recursos más útiles para encarar un problema.

Cuando los padres cuentan un cuento a sus hijos no solamente les ayudan a relajarse, sino que también establecen una vía de comunicación y diálogo con ellos, ya que los niños suelen preguntar cosas acerca de lo que escuchan y a través de esas preguntas es factible descubrir su mundo interior, sus fantasías y sus temores. Los niños no suelen hablar de todas esas cuestiones directamente, pero por la influencia del relato pueden aflorar de forma espontánea.
Los cuentos, por lo tanto, además de aportar entretenimiento constituyen una fuente de beneficios para el desarrollo psicológico y emocional de los niños, entre los que destacan:

  • *Mientras escucha un cuento, el niño mejora su capacidad de atención, de concentración y de reflexión, ya que arrullado por la voz de los padres aprende a seguir el relato desentendiéndose de cualquier otro estímulo

  • *Al identificarse con lo que les ocurre a los protagonistas y ver cómo resuelven los problemas que les van apareciendo, el niño descubre que estos tienen temores semejantes a los suyos y logran encontrar recursos para superarlos. Por eso es posible escucharles decir «Eso también me pasa a mí» mientras escuchan un cuento.

  • *Los relatos fomentan la riqueza de vocabulario y de expresión en general, así como su capacidad de memorización.

  • *Aumenta su capacidad de comprensión y de imaginación, lo que redunda en su desarrollo intelectual.

  • *Potencian la relación padres-hijos, ya que mejoran la comunicación, el afecto y la confianza dentro de la familia. El momento de oír un relato es especial para el niño, ya que se siente importante para sus padres, tanto que estos postergan sus ocupaciones y les dedican una parte de su tiempo.

  • *Enseñan la riqueza de los sentimientos. A través de los personajes conocerán la bondad y la maldad, el amor y el odio, la ternura, el aprecio, la justicia, el aburrimiento y la diversión... Asimismo, apreciarán los matices y la ambivalencia de todos estos sentimientos, lo fácil que es pasar de uno a otro.

  • Lourdes Mantilla

    08 diciembre 2010

    PREMIOS SANTA BARBARA 1.976

    PREMIO DE CONSTANCIA
    (25 o más años de servicio)

    Acosta Cabeza José
    Fernández Santos Pedro
    García Rodríguez Eladio
    Luis Garrido Diego
    Alcázar Delgado Francisco
    Carrión Felardo José
    Fernández Navarro Manuel
    García Rodríguez Faustino
    García Santos Pedro
    García Trigo José
    Gordillo Centeno Rafael
    Iglesias Sánchez Josefa
    Jiménez Alvarez José María
    Morales Bueno Gabriel
    Nevado Luengo Antonio
    Morales Bueno Gabriel
    Nevado Luengo Antonio
    Sánchez Real Francisco
    Toro Domínguez Francisco
    Vázquez Vázquez Daniel
    Aragón de los Santos Manuel
    Domínguez López Mario
    Expósito Bejar Juan
    Fernández Fernández José
    Galindo Blanca Antonio
    Gómez Sánchez Antonio
    Navarro Zarza Sancho
    Osuna Rodríguez Manuel
    Palau Navarro Antonio
    Ramos Hernández Néstor
    Rodríguez Delgado Constancio
    Rodríguez Viguera Fernando
    Sancha González Emilio
    Bernal Romero Nicolás
    Gómez Pérez Francisco
    Gutiérrez Rubiano José
    Jiménez Mamades José
    Mariano Ramírez Juan
    Núñez Librero José
    Perea Barea Rafael
    Pichardo Delgado Fernando
    Vázquez Solanos José L
    Camacho Barba Guillermo
    Delgado García Federico
    Díaz Rebollo Juan
    Domínguez Navarro Aquilino
    Fernández Figueras Amable
    Flores Reguera Francisco
    Gómez García Jacinto
    Gómez Pérez Juan
    López Fernández Manuel
    Luis Gil Guillermo
    Núñez Librero Ibraín
    Ojeda Caballero Antonio
    Pérez Martín Saturnino
    Pérez Serrano Juan
    Pulido Romero Manuel
    Quiñones Rodríguez Claudio
    Rufo Díaz Joaquín
    Villalba Bríto Francisco
    Villarino Martín Enrique
    Zarza Navarro Desiderio


    06 diciembre 2010

    RECUERDOS DE NIÑEZ EN LA PEÑA I

    RECUERDOS PERSONALES

    De aquellos tiempos de la década de los 50 que viví en La Peña, los recuerdos de la niñez me vienen a la memoria asociados a los ruidos de la actividad minera, pues a través de ellos me situaba mentalmente en cada lugar.
    ............Durante la noche, desde la cama, podía oír la campana del Pozo Maestro, que con sus toques en clave anunciaba al maquinista la maniobra que tenía que realizar. Era el único sistema de comunicación que tenía el interior de la mina con el exterior. Por esos toques el maquinista sabía entre qué niveles tenía que desplazar la jaula y si traía personal o vagonetas, "continos", con el mineral.

    El tremendo ruido de la trituración primaria de la machacadora situada junto a la bocamina, se producía al romper el mineral que procedía de las voladuras del interior de las galerías a tamaño "puño ", unos 120 mm. Este producto quedaba recogido en unos depósitos, que por su parte inferior, a través de tolvas, se cargaba en trenes de vagones para ser transportados mediante el ferrocarril interior, con máquinas de vapor a la trituradora secundaria, "cernidora ", que estaba situada junto a la antigua estación de ferrocarril, a mitad del trayecto entre la Peña de Abajo y la Peña de Arriba. En esta planta el mineral quedaba fraccionado a menos de 6 mm, para su venta como mineral crudo.
    ............Posteriormente el mineral que procedía de la machacadora primaria pasaba a molienda y flotación en una planta, "concentrador ", que en época de los españoles se construyó detrás de la calle San Carlos, transportándose por carretera el producto, pirita "flotada ", al puerto de Huelva.
    ............Otro de los sonidos que de alguna manera marcaban las pautas de conducta de los habitantes de La Peña, era la campana del taller. Precisa como el reloj de las torres en los pueblos, sus toques indicaban a los obreros el inicio y fin de la jornada o la hora de la comida. Por eso, si nos remontamos a la época en que el reloj de pulsera no era habitual, nos podremos imaginar lo que significaba el toque de esta campana para toda la población. Con el tiempo, la campana tue sustituida por una potente sirena que se instaló en la central eléctrica. "La vaca " se oía desde todas partes y la pregunta de "¿Ha sonado la vaca?", era muy frecuente e indispensable para situarnos en el tiempo.

    No menos habitual era el sonido de la fragua, situada junto a la casa de máquinas del Pozo Maestro. Había un martillo pilón que, previo calentamiento, afilaba las puntas de las barrenas que los mineros utilizaban para abrir el hueco para los barrenos.
    Y del nuevo compresor colocado al principio de la galería que daba paso a la corta, al final de la calle del Taller, ¡qué voy a contar! ¡horroroso!
    ............Ruidos todos ellos a los que sumar el característico sonido de las locomotoras de vapor con su típico silbido; o el de la máquina de sierra en la carpintería, situada en la parte alta del Taller, lindando con el Botiquín, que al fabricar las traviesas de las vías del tren y la madera para la entibación de las galerías, nos deleitaba con su típico eco de sirena. Sonidos lodos ellos que servían de acompañamiento del día a día en el paso del tiempo.
    ............Los domingos y festivos nos reencontrábamos con la naturaleza. El silencio absoluto sólo se rompía con el trinar de los miles de gorriones que se posaban en los eucaliptos alrededor de las viviendas. Las golondrinas, que tenían su cuartel general en las cornisas de las Oficinas Generales también contribuían al espectáculo. El ladrido de los perros que los aficionados a la caza cuidaban con esmero, daba fe de su presencia.

    Y recuerdo a los mineros, esa gran mayoría de los trabajadores que se afincaban en el poblado minero, aunque otro número importante de ellos se trasladaba diariamente a la mina desde las localidades cercanas: Nerva, Campofrío, La Granada de Río Tinto, La Dehesa, y lo hacían andando o en bicicleta, pues nunca existió el transporte público y en aquella época los vehículos a motor no estaban a su alcance.
    ............De qué estarían hechos estos hombres, que después de cubrir estas distancias por caminos empinados y pedregosos, luchando con las inclemencias del tiempo, tenían que realizar sus tareas en el interior de la mina, arrancando el mineral y cargándolo en las vagonetas, valiéndose exclusivamente de su esfuerzo físi­co, en un ambiente casi irrespirable y con un calor sofocante. Y después del traba­jo, a muchos de ellos se les podía ver, azada en mano, cavando la tierra en sus pequeños huertos o encaminándose con su burro al monte para buscar leña con la que hacer cisco o carbón para sus casas.

    Miguel Vázquez Vázquez

    04 diciembre 2010

    PREMIOS SANTA BARBARA 1.976

    PREMIO DE JUBILACIÓN

    Francisco Gil Domínguez................. Juan José Gómez Donaire ............ Francisco Fedez Camarena .......... Leoncio Martín Domínguez .......... Francisco Morales Ramos ............. Ernesto Delgado Real ..... ............... Teodoro Pernil Bravo..................

    PREMIO DE CONSTANCIA
    (30 o más años de servicio)

    Chimeno Boza Jorge ...................... García Vázquez Antonio ............... Gonzlez Velázquez Agapito............ Nogales Acuña Gregorio.................. Pernil Bravo Pablo...........................
    PREMIO PRODUCTORES EJEMPLARES

    Justo Navarro Jiménez
    Ángel Gallego Vázquez

    JuanL.Oliva Salas

    Manuel Peregrina Gómez

    Manuel Borrallo Martin

    Nicolás Mojarro Díaz

    César González Romero

    Claudio López Chaparro

    Antonio Gálvez Pichardo

    JuanA. Palomo Romero

    Emilio Ruiz Ramos.

    Juan Mora Toscano

    Miguel Novo Ruiz

    José OLiva Limón

    Angel Zarza Diaz

    PREMIO ACCIDENTES INCENDIO Y SOCORRISMO

    Alberto Muñoz Borrero
    Plácido Sánchez Ferndez
    Luis Azogil Santos ........
    José R. Reposo Maestre FernandoGregorioDoguez
    Antonio Vizcaíno Esteban
    Patrocinado por Mutua "Dionisio"
    Manuel Lobo Aguayo
    Francisco Ruiz Bermejo
    Antonio González Romero
    Miguel A.Herrada Sánchez
    PREMIO SEGURIDAD EN EL TRABAJO

    José Gutiérrez Rubiano
    Santiago Mayoral Barbero
    José M. Alvarez Delgado
    Francisco Fidalgo Castillo
    José L. Bernal Molinero
    Francisco Ortega García
    Jesús Nieves Rúa ........
    Antonio Conejo Campos
    Jacinto Gómez Garcia
    Saturnino Pérez Marín
    Manuel Porro Brito.......
    Juan J. Flores Movilla
    Miguel Jiménez Romero
    Onofre Guillén Sánchez
    José Díaz Gaspar
    PREMIO INICIATIVAS Y SUGERENCIAS

    Francisco Mellado Sánchez
    José Mora Librero ...........
    Emilio Flores Rey ........
    Juan Olivet Porrón ......
    José Bermejo de Mora
    Manuel González Moreno
    Miguel Copete Rodríguez
    José Acosta Cabeza
    Antonio Parejo Donguez
    Luis Velasco Ocaña ...
    Miguel García Rodríguez
    Coral Gutiérrez Garzón.



    02 diciembre 2010

    Ana termina con éxito la última concentración de 2010

    El combinado femenino nacional se despide de la Ciudad del Fútbol de Las Rozas con una valoración muy positiva por parte de su seleccionador, Pedro López. Tras aproximarlas al ritmo de competición, el objetivo de 2011 será concentrarse una vez al mes con tal de prepararlas para ascender a la Sub-17.

    Tanto el seleccionador Sub-16, Pedro López, como el resto de seleccionadores están muy satisfechos con el trabajo de las benjaminas de La Roja. Lo primordial en la última concentración del año ha sido “corregir algunos errores y defectos que vimos hace un mes y meterlas en un poco de competición para ver como respondían”, explica el técnico. “Estamos muy contentos con la evolución de las chicas y la preparación que tienen de cara al futuro”.


    Para el seleccionador, es vital calmar a las chicas recién llegadas: “las nuevas jugadoras quieren demostrar muchas cosas en poco tiempo e intentamos transmitirles un poco de calma para poder realizar el juego de nuestras selecciones. Hay que jugar con criterio”, afirma Pedro López. El objetivo principal no es otro que ascender a categorías superiores: “es un grupo muy sano y están a un paso justo por debajo de la Sub-17, con lo cual, si siguen trabajado en su club y su selección territorial tienen que tener claro que estarán ahí”.

    De cara al año 2011, la intención es concentrarse con la Sub-16 una vez al mes, siempre que no coincida con concentración de selecciones territoriales o con competiciones de la Sub-17 y la Sub-19: “intentaremos ir a ver a todas las jugadoras, hacer informes y con las que ya van cogiendo su sitio, irlas preparando para que, en cualquier momento, pasen a la Sub-17”, concluye.

    RFEF Natalia Vidal Blanch/ Carlos Hierro.